<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7361804038850567741</id><updated>2012-02-16T14:18:39.355-08:00</updated><title type='text'>Rizomas</title><subtitle type='html'>Textos</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://martin-ayos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://martin-ayos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Martin Ayos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05958273154591525504</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-TebVRWn8QPY/TdUuFxy5IlI/AAAAAAAAAK0/8tz6bA0ogzI/s220/ratakruel.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7361804038850567741.post-8514582055326018781</id><published>2008-07-11T08:11:00.001-07:00</published><updated>2008-08-12T02:23:29.640-07:00</updated><title type='text'>Dolor y transmutación</title><content type='html'>&lt;a style="font-family: courier new;" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_TwLgJRHP_aM/SJeCF2jLCtI/AAAAAAAAAB0/d1D37NuJ2mU/s1600-h/escherkr1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_TwLgJRHP_aM/SJeCF2jLCtI/AAAAAAAAAB0/d1D37NuJ2mU/s200/escherkr1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230792529268116178" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;“El placer puede tener exceso y ser malo; el dolor puede ser bueno en la medida en que el placer, que es una alegría, sea malo.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;Baruch de Spinoza Ética Proposición XLVIII&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: courier new;"&gt;Descartados el mundo de las esencias y el finalismo, el de la alétheia y el fenómeno, el de la verdad divina y de los hechos de verdad de las ciencias positivas, el problema del dolor aparece ya no a la luz de la razón calculadora, sino en la rica oscuridad de lo complejo, como una presentación directa del devenir; es decir, como la irrupción de lo discontinuo y discontinuador, de lo intempestivo en medio del falso continuum al que denominamos realidad. Esto se traduce en las siguientes palabras: no sólo es necesario concluir con la interpretación tradicional del dolor para dar lugar a la posibilidad de transgredirlo, de transformarlo; sino que el dolor mismo, en tanto impensado, es destrucción de lo establecido. Menor consideración, sin embargo, merece su poder nihilizante, en tanto no prestemos atención a su potencia transformadora, aquella que dice “no” a la vieja antinomia entre determinado e indeterminado, para dar lugar a una potencia de diferenciación y a la diferenciación de la potencia. De allí parten innumerables interpretaciones que implican la creación de diversos modos existenciales. Pues la fuerza plástica del devenir no admite lo uno más que como nombre de lo múltiple y lo mismo como sinónimo de lo diferente. Se trata del poder de recuperar la sensibilidad, de transformar nuestras vidas, nuestro pathos, en vez de examinar la vida desde lejos y encontrarla culpable o intentar justificarla.&lt;br /&gt;A grandes rasgos, podríamos señalar dos modos antagónicos de entender el dolor: el teleológico y el artístico: aquél que plantea: “serás lo que debas ser, o no serás nada” y aquél que le responde: “prefiero la ignorancia del porvenir”&lt;a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3603076868885755752#_edn1" name="_ednref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. El que dice: "(…) Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una Gloria eterna mucho más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas... " &lt;a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3603076868885755752#_edn2" name="_ednref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Y el que replica: “Yo he nacido de mi dolor” ”He elegido el dominio del dolor y la sombra, como otros han elegido el de la irradiación y la materia”…&lt;a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3603076868885755752#_edn3" name="_ednref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Se trata de dos pathos y de dos ethos inconciliables: El dolor se interioriza o se exterioriza de acuerdo a la interpretación que de él hace, no un sujeto, pues éste no es más que una interpretación tardía de unas determinadas fuerzas en pugna; sino las fuerzas mismas que intervienen en esta lucha, en este acontecimiento que, más que fundador o fundante podríamos llamar diferenciante, pues la creación no es fundación sino diferenciación sin fundamento. La diferencia grita: "Yo. Antonin Artaud, soy mi hijo, mi padre, mi madre... y yo mismo, pero no entré en este mundo por las puertas de la matriz. Mi nacimiento ha sido una lucha horrible, una guerra espantosa, un pecado sin nombre. He nadado en un río de pus que no existía y que fue creado allí mismo y arrojado hacia mí para impedirme pasar. Y el cuerpo oscuro de esta humanidad quiso cerrar sobre mí su cicatriz cuando mi cuerpo estaba ya hecho y no había necesidad de nada ni de nadie sino de un poco de tiempo... para existir." El dolor se interioriza o se exteriorza; pero ello no implica que exista interioridad alguna independiente de su invención como simplificación reactiva del dolor. La interioridad es inventada con miras a justificar la existencia de un thélos, de un fin, de una finalidad más allá de esta vida, cuya realidad sería el hypokéimenon, el sustrato o el fundamento, una verdad invariable e inasequible, una justificación divina e inapelable del statu quo, cuya reificación debemos a la noción de culpa (me duele, entonces la vida es culpable y yo, en tanto vivo en ella, en tanto doliente, soy culpable de estar vivo), verdad que el dolor no posee en sí mismo y que se le adosa bajo el disfraz de la comprensión de lo incomprensible, cuyo aspecto más conocido es el de la venganza y la compasión. Pues, nada está establecido de antemano, el dolor como acontecimiento no puede ser lo establecido ni establecerse a no ser que ya no se trate de aquél acontecimiento sino de una apropiación y la creación posterior de una ficción. Y, sin embargo, no puede dejar de ser aprehendido, pues está allí, siempre, desde antes, en tanto acontecimiento, repetición en la que lo ficcional no es siempre idéntico, en tanto no sea cristalizado como statu quo, negando la repetición que acabará por borrarlo. El dolor como exterioridad pertenece al dominio de la póiesis, de la fabulación en sentido artístico. Liberada del yugo obturador de la ousía, de la causalidad y la categorización, la creación se encuentra a sí misma desde sí misma; esto es: como diferencia. Aún bajo el sesgo simplista de la anomalía, el dolor, la enfermedad, son objetos de una transmutación. Cuando los valores impuestos por la reacción son borrados, vemos allí la creación de nuevos valores, el surgimiento de nuevos modos existenciales, ya no “dolorosos” en el sentido que da la reacción a este término, Mysterium doloris, sino en un sentido nuevo: Eventum tantuum. Cito nuevamente a Artaud: “La enfermedad es un estado,/la salud no es sino otro,/más desagraciado,/quiero decir más cobarde y más mezquino.// No hay enfermo que no se haya agigantado,/no hay sano que un buen día no haya caído en la traición, por/ no haber querido estar enfermo, como algunos médicos que/soporté.// He estado enfermo toda mi vida y no pido más que continuar/estándolo.// pues los estados de privación de la vida me han dado siempre mejores indicios sobre la plétora de mi poder que las creencias pequeño burguesas de que: BASTA LA SALUD// Pues mi ser es bello pero espantoso. Y sólo es bello porque/es espantoso…”&lt;br /&gt;En todas sus disciplinas, el tratamiento del dolor ha avanzado lo suficiente como para controlarlo y (en algunos casos) eliminarlo. La química hace, hoy en día, maravillas impensadas para otros tiempos; pero ¿cuál es la comprensión del dolor que se tiene hoy, hic et nunc? ¿No subsiste aún un resquicio de finalismo? ¿No seguirá existiendo mientras subsista la relación médico-paciente? ¿No tendrá que importar la medicina, como lo han hecho el arte, la ciencia y la filosofía, conceptos capaces de transformar su poder sanador? ¿Qué es el dolor, qué es estar sano, qué es estar enfermo? ¿Cuáles son los modos de existencia que se juegan detrás de estas categorías? Si, como ha dicho Foucault: "La vida y la muerte nunca son en sí mismos problemas médicos. Incluso cuando el médico, en su trabajo, arriesga su propia vida o la de otros, se trata de una cuestión de moral o de política". ¿No habrá que prestar oídos al devenir de los cuerpos, mucho más que a las nociones de causa-efecto en los que se los encierra? La pregunta está planteada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martìn Ayos. MMVIII&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3603076868885755752#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Friedrich Nietzsche&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3603076868885755752#_ednref2" name="_edn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Corintios 5: 1-2&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3603076868885755752#_ednref3" name="_edn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Antonín Artaud&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7361804038850567741-8514582055326018781?l=martin-ayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://martin-ayos.blogspot.com/feeds/8514582055326018781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7361804038850567741&amp;postID=8514582055326018781&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/8514582055326018781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/8514582055326018781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://martin-ayos.blogspot.com/2008/07/dolor-y-transmutacin.html' title='Dolor y transmutación'/><author><name>Martin Ayos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05958273154591525504</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-TebVRWn8QPY/TdUuFxy5IlI/AAAAAAAAAK0/8tz6bA0ogzI/s220/ratakruel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_TwLgJRHP_aM/SJeCF2jLCtI/AAAAAAAAAB0/d1D37NuJ2mU/s72-c/escherkr1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7361804038850567741.post-4793412728996777348</id><published>2003-07-05T21:34:00.000-07:00</published><updated>2008-08-11T21:51:42.302-07:00</updated><title type='text'>Sin cultura</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEW1QHU_ZI/AAAAAAAAACU/F6DaWmN_XZg/s1600-h/pachamama.png"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEW1QHU_ZI/AAAAAAAAACU/F6DaWmN_XZg/s200/pachamama.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233489346095807890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cara a la pregunta que nos convoca, mi interés se inclina hacia la posibilidad de contagiar o, por lo menos, sensibilizar a los asistentes a este encuentro en favor de una cierta vibración cuyo origen no es otro que su propio devenir, y su sentido la irrupción de su diferencia; repetición o insistencia, por demás incansables, de lo Otro en su más pura inmediatez; acción que no admite clasificación alguna, pues no descansa en la significación de su producción; sino que, al ser poiesis, es lo virtual-real, lo deviniente, tan inmediato al pensamiento y a la sensibilidad, como a-significante y extraño al saber y al poder.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras, que, es cierto, dibujan una constelación conceptual; es decir, presentan una filosofía conocida ya, tanto por lo libertario de sus ideas como por la –permítaseme esta cacofonía tautológica- efectuación y contraefectuación de sus efectos[1], pretenden, con todo, más que orientar el debate hacia una presunta verdad, introducirnos en un ethos tan singular como enriquecedor, cuya ascesis es perseverar no tanto en una identidad o cohesión lógica u ontológicamente determinadas; sino en lo que Empédocles designaba como Filia, Spinoza como cupiditas, Nietzsche como Voluntad de Poder, Bergson como Impulso Vital, Deleuze como Deseo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ello nos acercamos, por lo pronto, al ejercicio de una política: frente a la simplificación del estado de cosas, a sus códigos y normas, a sus definiciones y clasificaciones, la propuesta es concentrarnos en la complicatio, en la riqueza de aquello que constantemente se nos escapa y que no es sino nuestra sensibilidad y nuestro pensamiento en lo que más tiene de vital y creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ética, política y filosóficamente, planteo que existe una antinomia declarada entre la concepción de una nueva política cultural nacional y la polifonía deseante[2] de los devenires que se atraviesan, contagian y ramifican en lo que hay o puede haber de poiético[3] y autopoiético en un pueblo, cuya tendencia proteica, metamorfósica, no admite -a excepción de ser dominado o sojuzgado; es decir, de ser desprovisto de sí mismo-, formalización alguna. Lo esencial, como quería Bergson[4] es el punto de vista que tenemos a partir desde dónde nos situamos, teniendo en cuenta que existen dos alternativas posibles: pararnos en el estatismo, en la inmovilidad, o en el devenir. La impronta vital, deviniente, de la creación se pierde cuando nuestra consideración se basa mucho más en la techné que en la poiesis. La defensa a ultranza del statu-quo permite pronunciar el tomista “ars imitatur naturam, in quantum potest”, cuya raíz platónico-aristotélica nos limita a un modo trascendente de la experiencia, a un empirismo acomodado, a un sustancialismo feroz que no admite más variación que el aparente cambio de un estado a otro; es decir, la ultradeterminación teleológica del devenir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentaré acercar lo más posible una cita de El Ser y la Nada, de Jean-Paul Sartre al sentido de esta ponencia. Es decir, intentaré que ésta y cuanto aquí se dice devengan, independientemente de sus devenires propios, pues considero que están en relación de una evolución a paralela[5], que multiplica su potencia desde sus diferencias respectivas: “(...)Ningún estado de hecho, cualquiera fuere (estructura política o económica de la sociedad, “estado” psicológico, etc.) es susceptible de motivar por sí ninguna acción. Pues una acción es la proyección del para-sí hacia algo que no es, y lo que es no puede en modo alguno determinar lo que no es. [6]” Luego Sartre agregará la nihilización correspondiente del estado de cosas, su ahuecamiento, su negación toda vez que este hacer libertario interviene. Y, en efecto, toda acción introduce una modificación del estado de cosas, es decir, su destrucción, paulatina o violenta, pues difiere de él en tanto el primero representa un presente solidificado a costa de reaccionar contra las fuerzas del tiempo, y el segundo, el tiempo en persona, el acontecimiento “que esquiva todo presente, porque está libre de las limitaciones de un estado de cosas, al ser impersonal y preindividual, neutro, ni general ni particular, eventum tantum.”[7]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cultura pertenece al orden de lo general. Es garantida por unos universales que le sirven de sustento y la perpetúan. Estos universales determinan a priori la naturaleza del hacer del hombre, como si nuestro hacer fuera únicamente aquél que el hombre, la noción de hombre sostiene. ¡Como si las mujeres, los niños, la tierra, las estrellas, las piedras, el agua... no hicieran, como si hubiese la posibilidad de una creación independiente del mundo, del devenir y como si el hombre pudiera –en el sentido más fuerte de poder- dominarlo todo! Pero el hombre ha muerto[8]. Y ninguna exigencia deciomonónica podrá resucitarlo. La cultura no puede oponerse a los supuestos de la comunicación capitalista, pues los incluye y es su principal sostén, se ésta nacional o global, lo que supone es el mismo desarrollo espectacular[9], la supresión de la diferencia por medio del Saber o la idiotez. Lo General o lo masivo coinciden, no tanto en la eliminación del individuo, cuya existencia les sirve de apoyo y reflejo, cuanto de lo colectivo, de la produccción colectiva, cuya irrupción introduce fisuras a través de las cuales otros devenires han de colarse para suscitar acontecimientos capaces de multiplicar la creación de nuevos modos de existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera instir en esto: es preciso atender a las fuerzas que palpitan en lo espóntaneo para acercarse a la creación popular. Lo popular es la mezcla, el acontecimiento. El saber es antipopular, pero hay en lo popular un savoir-faire que ningún saber puede captar. Éste se refiere al mundo, a la tierra, a los flujos de deseo que los atraviesan. No puede haber una política cultural nacional que garantice otra cosa que el espectáculo. Es decir que es necesario pensar en otro sentido, aprender a percibir la posibilidad de crear nuevos modos existenciales, nuevas singularidades-colectivas cuya potencia de libertad nos nutra y transforme. Lo demás corresponde a una instancia en la que el pensamiento y la sensibilidad se hallan fosilizadas, estancadas, con el consecuente peligro de que nuestras vidas se alejen cada vez más, en la mediación obligada del estatismo, de la vida misma, convierténdose en su propia negación. No es una política cultural nacional lo que hace falta, sino una micropolítica deseante, capaz de crear y autocrearse, constantemente, a cada golpe de sensiblidad, a cada asalto de pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martín Ayos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grupo Literario Estigia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 05 de julio de 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] Me refiero al Acontecimiento tomado en el sentido que le otroga Deleuze en su Lógica del Sentido. Ver en especial la vigésimo primera serie: Del Acontecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2] Adopto aquí el término que Guattari otorga a la subjetividad o a los procesos de subjetivación. Ver: Guattari, F. Caosmosis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[3] Desearía detenerme en una posible aclaración acerca del modo en que uso estos términos. Pero ante la imposibilidad de hacerlo aquí, ruego, a quien le interese, remitirse a dos pequeños artículos míos publicados en La Unión Digital: Amor Sive Natura y Poiesis, Autogestión y Libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[4] Ver: Bergson, H.: La evolución creadora, su crítica al estatismo de la inteligencia frente a un método intuitivo capaz de captar la duración en su sentido más pleno lo sitúa en lo que él denomina proceso cinematográfico cuyo procedimiento consiste en tomar instantáneas del devenir y deducir, a partir de allí, una presunta realidad, o mejor, irrealidad de las diversas metamorfosis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[5] Ver Deleuze, G.-Parnet, C.: Diálogos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[6] Sartre, J-P. El Ser y La Nada. Ed. Losada,BA, 1966.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[7] Deleuze, G. Lógica del Sentido. Vigésimo primera serie: Del Acontecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[8] Afortunadamente, Foucault tuvo el valor de formular este descubrimiento, cuyos efectos pueden seguirse en el brillante análisis del nihilismo que hace Maurice Blanchot en su libro El diálogo inconcluso. Y libera la experiencia del yugo de una mentalidad corta y burguesa, propia del hombre del siglo XIX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[9] Recomiendo la lectura de Debord,G. La sociedad del espectáculo. En www.sindominio.net/ash&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7361804038850567741-4793412728996777348?l=martin-ayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://martin-ayos.blogspot.com/feeds/4793412728996777348/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7361804038850567741&amp;postID=4793412728996777348&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/4793412728996777348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/4793412728996777348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://martin-ayos.blogspot.com/2008/07/sin-cultura.html' title='Sin cultura'/><author><name>Martin Ayos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05958273154591525504</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-TebVRWn8QPY/TdUuFxy5IlI/AAAAAAAAAK0/8tz6bA0ogzI/s220/ratakruel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEW1QHU_ZI/AAAAAAAAACU/F6DaWmN_XZg/s72-c/pachamama.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7361804038850567741.post-5080299837942777479</id><published>2002-08-11T21:53:00.000-07:00</published><updated>2008-08-11T22:01:34.826-07:00</updated><title type='text'>Amor sive Natura</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEYKw3bs3I/AAAAAAAAACk/5IyRhsycYfc/s1600-h/CHAGALL3.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEYKw3bs3I/AAAAAAAAACk/5IyRhsycYfc/s200/CHAGALL3.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233490815176389490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Los hombres, y entre ellos los de visión más profunda, es decir los “románticos”, han hallado en el Amor el sentido (y también el sinsentido) de la existencia. Al Amor debemos el que “haya” mundo, y que, “en” el mundo, existan la poesía, la filosofía 1, el arte y la ciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             El Amor ha estado siempre acompañado de las nociones de pathos (pasión-afección) y póiesis (producción inmanente o deseante). El es el nombre del Ser, de la energía, del élan (impulso) vital.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Hesíodo coloca a Eros, el Dios-Amor, al principio de su Teogonía, después del Caos y de la Tierra, como el Dios creador del mundo.&lt;br /&gt;Los órficos son de igual parecer. Un poema tardío, atribuido a Orfeo 2, nos relata que “(Eros es) el poseedor de los resortes de todas las cosas, esto es, de la bóveda celeste, del mar, de la tierra y de cuantas respiraciones produce la diosa que produce frutos verdes”. Eros, además, es el subyugador de dioses y mortales, quienes son afectados por la pasión amorosa y, de este modo, son llamados a producir, a engendrar. Sólo Psyché, el Alma, ha sido capaz de conquistarlo; y a tal punto, que acabó haciéndola su esposa y convirtiéndola en “Inmortal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parte del Eros hesiódico se traslada hasta Parménides 3, con quien comienza la ontología (la indagación por el Ser y la Verdad). Pero es, a todas luces, Empédocles quien realmente le da un estatuto, si no ontológico, al menos cosmológico-metafísico, al identificarlo con la más perfecta armonía , el Sphairos, aquello que todo lo reúne y en lo que todo es reunido; y también, con el brotar de la physis , que, de las manos de la diosa Afrodita, se extiende a todos los entes, colmándolos de divinidad. Con Platón el Amor conserva la misma fuerza. Aunque despojado, aparentemente, de la physis, es pathos y póiesis, y ocupa el papel principal en su teoría del conocimiento, -y en la mayéutica socrática-, como aquello que hace que la tarea del filósofo sea realmente un “ayudar a dar a luz”. Con Plotino, es la cópula entre psyché y nous pensamiento.&lt;br /&gt;          &lt;br /&gt;En el cristianismo, el Amor, entendido anteriormente como eros, pasa a ser charitas (caridad). Pero ni sublimado de esta manera pierde su fuerza. El Amor constituye el máximo acercamiento a Dios (“Dios es Amor” 4): el Maestro Ekhart dice: “lo bueno del amor es que me fuerza a amar a Dios”. La charitas sigue siendo pathos (“amaos los unos a los otros”); y póiesis, en tanto el Misterio de la Santísima Trinidad descansa en la Inmaculada Concepción. En el Renacimiento, el Amor puede respirarse por todas partes: está en los escritos de Giordano Bruno, en los de Tomasso Campanella, en los de Telesio; puede ser admirado en su literatura, en su música, en su arte... El Renacimiento es la gran boda del mundo, el momento de mayor divinización que conozcamos. Y no por casualidad es también la era de todas las revoluciones: el Sol deja de girar alrededor de la Tierra, la Tierra deja de ser el Centro del Universo... El Renacimiento constituye la auténtica resurrección del Amor, el retorno a aquello que, anteriormente, hombres inconmensurablemente grandes llamaron Uno-Todo. En los comienzos de la Modernidad y del Racionalismo, Spinoza 5 dice que la cupiditas (el deseo) “es la esencia del hombre”, cuya máxima aspiración es el Amor Itellectualis Dei (Amor intelectual de Dios). Alma y Cuerpo son poder de afectar y de ser afectado. La composición o descomposición de los seres reside en este poder, según las pasiones en las que éste se vea comprometido sean alegres o tristes. Se trata de lograr un umbral de afecciones cada vez mayor, de producir relaciones de composición entre los cuerpos, de aprender a amar a través de los atributos (pensamiento, cuerpo...) que nosotros somos de la Sustancia divina o acto puro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este Amor, como fuerza vital liberada, es lo que impulsará (otra vez, transformándose, metamorfoseándose) la ascesis romántica: aquella de la cual Goethe dará muestras en su genial Fausto; Hoffman en su Noche de San Silvestre; Hölderlin, en Hyperión, en su Empédocles; por ella, Novalis se internará en la Noche, como Orfeo, para rescatar la presencia evanescente de su Amada. A partir del movimiento romántico, el hombre permanece abierto a todas las cosas desde la desgarradura inagotable de su ser. Ama y es amado. Retorna al mundo. Su esencia es la circulación del Amor universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra contemporaneidad lo hallará en Nietzsche y en Bergson, en quienes la claridad con que, lo anteriormente expuesto, se halla manifiesto es, por lo menos, asombrosa. En Nietzsche, bajo su concepto de amor fati (amor por el acontecimiento), cuya explicación es el mundo mismo, entendido como Voluntad de Potencia y Eterno Retorno e identificado con el matrimonio divino entre Ariadna y Dionisos 6. En Bergson, cuando dice que “(el Universo) es aspecto visible y tangible del amor y de la necesidad de amar”. Y es que, a través del Amor, las cosas son; pues son, en tanto aman, expresión del Amor que expresan. En el Amor, como Giordano Bruno dice: “en nada se diferencian la potencia del acto puro”. El Amor es pathos, en tanto todo afecta y es afectado de Amor. Es póiesis, pues todo lo genera y es generado por todo. Y es el Ser de cuanto “es”, ya que todo se da por su intermedio y regresa a su seno.&lt;br /&gt;         &lt;br /&gt;El Amor es el poder transformador del mundo, nuestra posibilidad de ser; porque en el mundo -como el mundo mismo-, sólo es, sólo persiste, quien se transforma: sólo es libre quien ama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------&lt;br /&gt;Notas:&lt;br /&gt;1 Heidegger, Martin Qué es eso de filosofía? Ed. Menfis, Bs. As., 1992, pág.30&lt;br /&gt;2 [Orfeo] Himnos órficos Ed.Gredos, Bs. As. 1990 (El subrayado es nuestro).&lt;br /&gt;Jaeger, Werner: La teología de los primeros filósofos griegos. Cap.II y ss. Ed. Fondo&lt;br /&gt;de Cultura Económica, Bs. As., 1998&lt;br /&gt;4 Juan 1 IV 7-12&lt;br /&gt;5 Spinoza, Baruch: Ética Ed. Fondo de Cultura Económica, Bs. As. 1998&lt;br /&gt;6 Nietzsche, Friedrich: La Voluntad de Poder “1066” Ed. Edaf, 1977&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7361804038850567741-5080299837942777479?l=martin-ayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://martin-ayos.blogspot.com/feeds/5080299837942777479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7361804038850567741&amp;postID=5080299837942777479&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/5080299837942777479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/5080299837942777479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://martin-ayos.blogspot.com/2002/08/amor-sive-natura.html' title='Amor sive Natura'/><author><name>Martin Ayos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05958273154591525504</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-TebVRWn8QPY/TdUuFxy5IlI/AAAAAAAAAK0/8tz6bA0ogzI/s220/ratakruel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEYKw3bs3I/AAAAAAAAACk/5IyRhsycYfc/s72-c/CHAGALL3.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7361804038850567741.post-4050067060696336177</id><published>2002-04-11T22:13:00.000-07:00</published><updated>2008-08-11T22:34:38.258-07:00</updated><title type='text'>Autogestión y resistencia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEg5HzFPsI/AAAAAAAAAC8/FFwuUKXLEA0/s1600-h/0062711B.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEg5HzFPsI/AAAAAAAAAC8/FFwuUKXLEA0/s400/0062711B.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233500407699160770" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;                      &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;  "Estamos dentro de la ley como el pie chino &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;dentro del brodequín, como el baobab dentro del tiesto japonés. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(255, 255, 255);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;                          ¡Somos enanos voluntariosos! ¡Y se teme "el caos" si nos desembarazamos del brodequín, si rompemos el tiesto y nos plantamos en plena tierra, con la inmensi&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(255, 255, 255);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;dad por delante! ¿Qué importan las formas futuras? La realidad las revel&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(255, 255, 255);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ará. Estamos ciertos de que serán bellas y nobles, como las del árbol libre." &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(255, 255, 255);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;                                                                                                                                              Rafael Barret &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;                                  En la Argentina&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; por lo menos hasta hace un tiempo, parecía que las únicas opciones de vida posibles oscilaban&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;entre la aceptación ciega de los &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;d&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;esignios del Partido en el Poder o en la crítica fabricada por los partidos de "oposición" o en un "contrapoder" igualmente partidista y jerarquizado. Afortun&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;a&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;damente, ni uno ni otros lograron captar del todo el "descontento popular". La sucesión continuada de consignas, llamamientos y arengas basados en el terror, en pos del sostenimiento de la r&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;epresentatividad partidista y/o parlamentaria, fueron perdiendo, gradualmente, el efecto deseado. El mi&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;edo al debilitamiento del Estado como causa de un Apocalipsis probable fue disipándose en la justa medida en que comenzaba a comprenderse, o, por lo menos, a hacerse visible, la relación entre economía y política y, más profundamente, entre Capitalismo y Poder (estatal, sindical o partidario). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La izquierda debió transformarse y adoptar -aunque todavía enviciada de corporativismo- un modo de acción no estatal ni representacionista, propio de los movimientos populares insurgentes. La derecha no pudo utilizar su recurso de camouflage, como hiciera antaño, para manipular el deseo de transformación y reconducirlo hacia nuevos modos de totalitarismo. Pero lo más importante es que el "alma" (1) popular fue sensibilizándose, desde el relegamiento al que lo confinaran las formas anquilosadas de dominio, hacia el ejercicio de una verdadera resistencia, cuya vitalidad reside en una experiencia autopiética (2) que dejará sus marcas y en el sentimiento, cada vez más profundo, de la total prescindibilidad del Estado y las formas de Representatividad: "El Estado es el más frío de los monstruos fríos" (3). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Fue un "NO" enérgico, "en boca de todos", un rumor (4), y luego un grito (5), el que dió lugar a la sensación, tan extendida hoy en día, de que el pueblo es lo "diferente del poder". Sin embargo, esta diferencia, no está marcada exclusivamente por la negación. El mismo Holloway, para quien el anti-poder o poder-hacer se determinaría negativamente, en función de una resistencia al Poder-sobre lo suficientemente abierta como para entrever la posibilidad de su emancipación, dice: "La negación no proviene de nuestra esencia sino de la situación en que nos encontramos. No gritamos y empujamos mas allá porque es propio de la naturaleza humana sino, por el contario, porque estamos privados de lo que es la humanidad (6)" . &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El "NO" que se oye en las calles es la irrupción de una diferencia, de un acontecimiento que no es sólo lo "otro de", sino lo "puramente otro". En este sentido, podemos decir que, si bien la diferencia necesita de la negación en tanto destrucción del estado de cosas, es, sobre todo, la afirmación libertaria y solidaria de sí misma en todas las diferencias y de todas las diferencias en ella, lo "nuevo" no reductible a ningún estatismo, presente o futuro: "La pasión por la destrucción es también una pasión creadora" (7). El seno de la diferencia es profundamente afirmativo, pues, para ser diferente, la diferencia, debe repetirse, plegarse sobre sí misma, debe autoafirmarse, atendiendo a su capacidad autopoiética y/o autogestiva. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El Poder captura, acumula, cristaliza. La rebelión, por el contrario, es creadora, pues surge siempre como aquello que no estaba, que era y seguirá siendo necesario inventar. La diferencia radica en el modo, o mejor, en los modos de producción; no sólo en el sentido del trabajo, sino también en el del ocio, es decir, en los espacios de libertad que conjugan a ambos como posibilidad creadora. Lo que hay en la base de estos modos de producción libertarios, como fuerza emancipadora, es la autogestión. La autogestión no es sólo la administración "no contaminada" de los frutos de la producción, sino el esfuerzo solidario por multiplicar los espacios de libertad. Contrariamente al Poder, que individualiza, divide, objetiviza, es profundamente relacional, conectiva. Es imposible pensar hoy en día que las asambleas son otra cosa que los movimientos piqueteros u otros modos de insurgencia, existe una relación entre ambos, un devenir que les es común, una lucha por lo nuevo que no reposa en la idea de ningún nuevo orden, ni en la toma del Poder, sino en la implementación de un apoyo mutuo: "En la amplia difusión de los principios de ayuda mutua, aun en la época presente, vemos también la mejor garantía aún más elevada del género humano" (8). Las recientes manifestaciones de ello (la interrelación entre comedores populares, colectivos de producción, fábricas recuperadas, movimientos en lucha, asamableas, educadores populares, etc.) dan cuenta de que la ayuda no se comprende desde la óptica del asistencialismo o desde la donación de una dádiva comunes al ejercicio de la dominación, sino en el ejercicio de una autopóiesis, de una lucha y un deseo de libertad comunes. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La "solidaridad para con los oprimidos" es, hoy día, la implementación de nuevos modos emancipadores, que no esperan nada del Poder, pues lo conocen demasiado ("¿Qué socialdemocracia no ha dado la orden de disparar cuando la miseria sale de su territorio o ghetto?" (9)), que son contrarios al Poder, no sólo por definición y resistencia, sino también por una cuestión de prescidibilidad. Autogestión significa, en un primer momento: resistencia a la dominación, pero,luego, más profundamente: el ejercicio de una libertad o de un deseo de libertad capaz de acabar con todos los modos de totalitarismos a partir de la convicción de que todos somos capaces de producir, administrar y disfrutar en relación a otros que lo hagan o deseen hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;MARTIN AYOS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;NOTAS &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;1 Por "alma" popular entiendo el juego de diferencias irreductibles que conforman los flujos deseantes de los movimientos populares insurgentes. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;2 Aplico aquí el término, independientemente de las coincidencias que pueda tener o no respecto de las concepciones de Maturana-Varela, Guattari, etc., en dos sentidos unificados: a como autoproducción o autoinvención, como creación y surgimiento de una experiencia en la invención de espacios tiempos proicios a la libertad. b como autogestión, como autoafirmación libertaria y solidaridad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;3 Nietzsche, F.: Así habló Zarathustra. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;4 Tomo la palabra rumor en el sentido que le da Blanchot, algo que considero del orden del acontecimento. Para una mejor comprensión del término que la que aquí se brinda, ver: Blanchot, M.: El diálogo inconcluso, Ed. Monte Ávila, México, 1996. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;5 Ver: Holloway, J.: Cambiar el mundo sin tomar el poder, Ed. Herramienta Bs. As. 2002 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;6 Holloway, J.: Cambiar el mundo sin tomar el poder, Ed. Herramienta Bs. As. 2002, pág.48. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;7 Bakunin, M.: Dios y el Estado, Ed.Altamira, Bs. As. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;8 Kropotkin, P.: El apoyo mutuo, Ed.Proyecto Prometeo, pág.207. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;9 Deleuze, G. - Guattari, F.: ¿Qué es la filosofía?, ed. Anagrama.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7361804038850567741-4050067060696336177?l=martin-ayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://martin-ayos.blogspot.com/feeds/4050067060696336177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7361804038850567741&amp;postID=4050067060696336177&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/4050067060696336177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/4050067060696336177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://martin-ayos.blogspot.com/2002/04/estamos-dentro-de-la-ley-como-el-pie.html' title='Autogestión y resistencia'/><author><name>Martin Ayos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05958273154591525504</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-TebVRWn8QPY/TdUuFxy5IlI/AAAAAAAAAK0/8tz6bA0ogzI/s220/ratakruel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SKEg5HzFPsI/AAAAAAAAAC8/FFwuUKXLEA0/s72-c/0062711B.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7361804038850567741.post-9211517349027131402</id><published>1998-07-06T23:03:00.000-07:00</published><updated>2008-08-07T18:57:32.321-07:00</updated><title type='text'>Identidad, dominacion y resistencia</title><content type='html'>Identidad, dominación y resistencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Introducción:&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SJukbLy4nOI/AAAAAAAAAB8/tCMBhO1Fy0Y/s1600-h/guernica.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SJukbLy4nOI/AAAAAAAAAB8/tCMBhO1Fy0Y/s320/guernica.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231956179050601698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  El presente ensayo nos habla de la "Identidad". Pero, lejos de circunscribirse tan sólo a esta Forma y a su desarrollo - que sería como estar dispuestos a razonar sólo desde lo ya "dado", en materia de lo "visible"-, intenta ir más allá de la mera reflexión, para adoptar un pensamiento que le es propio y que no ha de reconocerse en la soberanía de lo "posible"; sino, más bien,  en el plano inmanente de una actitud filosófica, de un pensamiento crítico y creativo que, más que buscar fundarse en algún reconocimiento interno, se sitúa en la exterioridad - ni "visible" ni "invisible"- del acontecimiento; llamando con todas sus fuerzas a este pueblo que "falta", que no está , que requiere "ser inventado" y que, lejos de descansar en la forma soberana de lo "idéntico", está en constante mutación y contagio, corriendo el peligro de ser capturado por este Orden mayoritario, y, sin embargo, yendo siempre más allá de su dominio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Identidad y devenir.&lt;br /&gt; En nuestro país, sobre todo a lo largo de estos últimos veinte años, la cuestión de la "Identidad" se ha convertido en algo recurrente. Esta recurrencia, lejos de manifestarse como Verdad de una "Identidad" posible, expresa, en su repetición,  la ausencia total de Origen en que esta "Identidad" pudiera ser alcanzada como "lo aquello mismo", como Verdad inmutable. Pero a todo esto debemos sumarle algo muy importante, y es que este fenómeno nos enseña también como el "comienzo, es decir, la Procedencia y la Emergencia en que este regusto moral por lo "Idéntico" se ha afianzado en nuestro país creando un régimen despótico; y qué es aquello que hasta ahora no ha podido ser significado del todo bajo esta Ficción.&lt;br /&gt; Es en los momentos de profundas crisis donde la preocupación por la "Identidad" aparece con mayor fuerza. Y, sospechosamente, esta preocupación nunca "comienza" en el pueblo, sino a partir del llamado al Orden proveniente de los gobernantes, o de unas fuerzas que, ya instaladas en lugares de poder, capturan el "descontento popular" desde la implementación de un saber que les es propio. En seguida se oyen las voces: "Estamos en medio del caos. Nuestra "Identidad" peligra. Nuestra soberanía está en juego. debemos librar la 'Gran Guerra' contra el brutal enemigo; pero, sobre todo, contra aquel enemigo interno que amenaza con desviarnos de nuestro deber sagrado, haciéndonos renegar de nuestro más alto Origen". Y se promete que luego de esta "Guerra", vendrá la "Paz" que pondrá fin a tanto desorden. Pero tal "Paz" nunca llega. Y comienzan a ser juzgados los traidores, los desertores, los malintencionados. Mientras tanto, el que esta "Paz" nunca llegue, ni la crisis -todavía existente- son tenidos en cuenta. Para ese entonces la Guerra habrá engendrado suficiente violencia para asegurar el dominio.&lt;br /&gt; Afortunadamente, podemos decir con Séneca "Nunca duraron los poderes violentos". Aunque, desafortunadamente, nuestro mundo abunde en ejemplos de este tipo. - Nuestro caso no es ajeno al de los demás países en los que la violencia se juega de modo más o menos parecido (hablamos aquí, es cierto, de los regímenes de gobierno totalitarios o dictatoriales, pero también de nuestras democracias: "¿Qué socialdemocracia no ha dado la orden de disparar cuando la miseria sale de su territorio o gueto?" (1) ), bástenos por ahora con retener aquello sucedido en nuestro país durante estos últimos veinte años-&lt;br /&gt; Sospechosamente, decíamos  - y esta no es una buena palabra -, el clamor por la "Identidad", por el Orden, por la soberanía y la toma de consciencia, aparecen en aquellos momentos en que la inconsistencia de tales fatuidades se hace evidente. entonces surgen estas aspiraciones que, desde el Universal democrático o el Absoluto totalitario, suponen la absorción de lo "sensible" -del pueblo- y la eliminación de lo múltiple -como poder subversivo, como antipoder- para que la regencia de lo "idéntico" quede garantizada; el dominio, momentáneamente  establecido. Pero antes, durante, y después, el combate continúa, ya que esta forzada cohesión que es la "Identidad", es inseparable de él. Ella misma es este combate. Siempre que esta "Identidad" quiere ser conservada, siempre que se apunta a la constitución de un Sujeto, con toda su forzada interioridad soberana, es que todas las posibilidades de creación, de mutación, de proliferación y de contagio, toda metamorfosis, toda polimorfía, han querido ser capturadas por un Todo-finito, un conjunto cerrado que no las incluye; es que el devenir-revolucionario del pueblo está siendo sojuzgado; aquél pueblo que, paradójicamente,  no está, que falta, que requiere ser constantemente inventado, y por ello, que no está dotado de "Identidad"o "interioridad" algunas, excepto si éstas son ficcionadas por unas fuerzas que han de llevar su plan inmanente al fracaso.&lt;br /&gt; Pero qué queremos decir con aquello de: "El pueblo es lo que falta." Y por qué "Requiere ser constantemente inventado". Gilles Deleuze nos dice -cito de memoria- "Cuando llega el colonizador, el pueblo se transforma en un devenir...el pueblo es lo que no está, lo que falta, lo que requiere ser constantemente inventado".(2) Y en otro texto: "El arte y la filosofía se unen en este punto, la constitución de un pueblo y una tierra que faltan en tanto que correlato de la creación...este pueblo y esta tierra no se encontrarán en nuestras democracias"(3) . El pueblo es una inmensa minoría, no importa, en realidad,  su número en los censos, su cantidad. Lo mayoritario es contrario al pueblo. Lo mayoritario es la dominación. Esta minoría lo convierte en "devenir", marca su diferencia irreductible, diferencia "cualitativa"o de "naturaleza"; aunque muchas veces  se vea arrastrado por el curso de lo mayoritario, o necesite de ello, de algún modo, para sobrevivir; o sea "detenido" por el presente inmóvil  de lo "idéntico". "El pueblo es lo que falta", retengamos un poco más esta afirmación para oír lo que tiene para decirnos.&lt;br /&gt;El tiempo de la dominación es el presente inmóvil de la trascendencia. desde allí, fija los "afectos", detiene el movimiento, nuetraliza la potencia propia del devenir. El pueblo, por el contrario, pertenece al acontecimiento, devenir que divide todo presente en pasado-futuro, vaciándolo de toda Representación y Coherencia. devenir inseparable de una relación indivisible de potencia-acto que efectúa el movimiento que libera los "afectos"del yugo de la Representación. Este potencial-afectivo, introduce las mutaciones, los desplazamientos, las inversiones que trastocan y quiebran el Orden forzado de lo "idéntico". Contrariamente a este plano de trascendencia , de organización y desarrollo, que soporta y en el cual es soportada toda "Identidad, todo "Sujeto"; procede por contagio, un "contagio de inmanencia" en un plano de inmanencia o de consistencia que no deja de agrandarse, que prolifera (4). Ahora bien, siguiendo esta teoría deleuzeana de este modo de constitución inmanente, de este plano de inmanencia o de consistencia que el acontecimiento produce, y el cual no deja de producir el acontecimiento; este plan debe fallar (5), pero fallar en dos sentidos: Uno que llamaremos "positivo" o "posibilitador", y otro que lla maremos "negativo", significante o de captura. comencemos, pues, por el rasgo positivo: este plan tiene forzosamente que fallar, es decir, no llegar a constituir la "Forma", la "Identidad" que arruinarían, que detendrían su devenir; sino, más bien, proceder por disyunciones, por determinaciones que no excluyan lo que conllevan de indeterminado, -que, para decirlo con Nietzsche: "No desagüen en un 'Ser' ".- sino que den lugar a las metamorfosis propias del devenir. Por otro lado, existe este otro rasgo que hace poco mencionábamos y que constituye la neutralización de su potencia creadora. Esto ocurre cuando este plano de inmanencia, con sus diferencias de velocidad, de movimiento y reposo, con su poder de afectar y de ser afectado, con sus relaciones características de composición y naturaleza, es cortado por un plano de trascendencia, y significado en una "Identidad". Pero pese a esto -y, volviendo a citar a Nietzsche, podemos decir que todo surge "pese a algo"- el fracaso de este plan no puede ser total. Pues como dijimos un poco más arriba, esta "Identidad"es inseparable del combate al que su cohesión la obliga.&lt;br /&gt; Nosotros tenemos, a partir del acontecimiento que nos envuelve, la posibilidad de comprender, no en ejemplos prefabricados, sino en nosotros mismos, a partir de nosotros mismos, cómo es que esta "Identidad" soberana es ficcionada sobre el devenir del pueblo, formando un régimen indiscriminado de dominación y exterminio, y cómo es que el acontecimiento de la invención del pueblo requiere prestar atención al devenir que le es propio, y no al tiempo forzado de la "Identidad"soberana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. La desgracia, lo intolerable.                 "Bien sabemos que, cuando un hombre muere cerca de nosotros, aunque fuese el ser más insignificante, en ese instante es para nosotros lo Otro para siempre"                                                       (Maurice Blanchot)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hoy más que nunca podemos oír, sobre todo en los medios de comunicación, pero también en cualquier Habla mayoritaria, el discurso de los torturadores que - unos absurdamente "legitimados" bajo la figura del arrepentimiento, otros no-arrepentidos; ambos amparados por las leyes de la democracia- nos relata minuciosamente cada una de las torturas a las que fueron reducidas cada una de las víctimas.&lt;br /&gt; La instauración de este relato oscurantista tiene, por lo menos, dos sentidos posibles. El primero es que, de este modo, el gobierno democrático mantiene su Orden y Coherencia. Y los mantiene de dos modos: Uno, mostrando lo que "sucede" cuando la Coherencia interna del Estado es quebrada por un desorden proveniente de los "disconformes", de los "sediciosos". Otro, equiparando las víctimas a los verdugos -diciendo, ya en lugar de Dios: "El que no está conmigo, está contra mí".- ; sosteniendo la teoría fascista de la "Guerra entre dos bandos". o de "los dos demonios" -a la que la "paz" del Orden vendría a poner fin-; comenzando por la figura del "sospechoso", emblemática para la semiología de su forma jurídica.&lt;br /&gt; El otro sentido, es el de acallar un habla minoritaria, tapar la "desgracia", dándole la falsa seguridad de una soberanía todavía más falsa, intentando recomponer la identidad irrecomponible de las víctimas; sellando la grieta que este acontecimiento ha hecho en la historia de nuestro país. Y esto también de dos modos: Uno, desde la universalidad del derecho: "Todos somos iguales ante la Ley, víctimas y verdugos, explotados y explotadores". "No hay más Habla que la de la Ley, pues la Ley es sobre todo justa e imparcial y la verdad de su Forma es Universal e inobjetable, apelable sólo dentro de las normas que en ella están comprendidas". Otro, reenviando el acontecimiento hacia un pasado que lo dejaría indeterminado: "Hemos olvidado nuestras reencillas , hemos recompuesto nuestra perdida "Identidad", tenemos derechos, somos soberanos ¿Quién sino un subversivo, un "enemigo de la libertad", querría que viviéramos épocas pasadas? ¡Vivamos el presente en pos de un futuro mejor, de la recomposición del 'Ser' Nacional ! ".&lt;br /&gt; Esta hipótesis de "Guerra entre dos bandos", este paso de víctima a sospechoso y de sospechoso a verdugo, da cuenta de la forma totalizante del discurso de lo "Idéntico": Discurso que no admite la posibilidad de lo diverso; negación del habla en función de un discurso-Único, del exterminio del habla; Imposición del mutismo, supresión del habla por el Habla que, sin embargo, es perforada por la presencia de esta ausencia radical, del habla excluída.&lt;br /&gt; El torturador es el Sujeto de un predicado Absoluto, pero la víctima es el objeto inconstituíble que tal predicado no agota sin  que algo se retire en su ausencia-presencia infinita. El torturador, que puede privarme de ser "Yo"; el "YO"Supremo del torturador, que me convierte en objeto de su tortura; La "Omnipotencia"del torturador, su obra Absoluta; son dueños de lo "posible". Pero en el instante en que mi "Identidad"es suprimida por su "Poder-poderoso"; en el instante en que mi confesión es requerida; nada puede contra aquél "imposible"que se desprende y que el torturador quisiera tornar "Ego": En el instante en que mi vida es arrancada, en el instante en que "Yo" soy retirado de la existencia; nada, ningún Poder puede consumar tal retiro: "Yo"muero en tanto que "yo", pero, en mi muerte, no dejo de morir; ahora y siempre: Mi ausencia, mi retiro, se repiten en el inagotable acontecimiento de mi muerte. Pareciera como si, en aquél movimiento de la muerte, momento de la muerte "impersonal", tiempo sin presente del que se desprende el acontecimiento, todo poder se vaciara; y mi impotencia impidiera así la completud de lo "posible"; ligándome a ese destino de desaparición que arranca de lo "posible" lo "imposible'', el acontecimiento. Terrible paradoja. Pues esto no significa mi "victoria": para ello sería necesario que "yo"en tanto que "yo" tomase lugar; pero desde el momento en el que se produce el desgarramiento, en el que me veo despojado por su poder-poderoso, en el momento en el que soy víctima, y sin embargo lo "Otro", este poder me ha sido retirado irremediablemente. -Más quisiera el torturador que traicionase el habla, que en el Habla que espera, mi "Identidad" este como jugada, arruinando toda posibilidad en que este habla-otra surja. Pero lo intolerable, lejos de poder ser tan sólo, irrupción, de estar ligado a mi desaparición como "hecho", es repetición y desdoblamiento.&lt;br /&gt; Lo intolerable es aquello ante lo cual nos vemos privados de reaccionar -el desbordamiento- el instante en que toda "Identidad" es suprimida, todo poder de decir "Yo", abolido. Ningún Poder, ningún derecho,han de alcanzar lo intolerable, pues lo intolerable, lejos de poder ser alcanzado, de ser inalcanzable, es lo "ineludible". No podemos ser  los "Observadores desinteresados" de este acontecimiento -nuestra vergüenza nos lo impide- . Somos, de algún modo, el cuerpo en el que este acontecimiento  se ha encarnado. Y debemos por ello mismo convertirnos en el agente de su transmutación. Esto no ha de lograrse desde el Orden de lo establecido, y no debemos, por lo tanto, dar crédito de lo que allí proviene. Pues no sólo ha de engañarnos a cerca  de las cosas que pasan y su sentido; sino que también , y sobre todo, nos inocula su veneno contra el acontecimiento.&lt;br /&gt; Quienes sostienen la  hipótesis de la "Guerra entre dos bandos", ignoran que lo que hubo allí  fue una desmesurada concentración de poder mediante el ejercicio de una violencia inusitada contra la que unas fuerzas de no-dominación se vieron forzadas a resistir.  Ocurre que el poder es heterogéneo, y tiende, por lo tanto, a desplegarse. Aún en los niveles más altos de concentración de poder, existen instancias de no-dominación, de resistencia, que impiden la formación de un poder Absoluto (que según queda dicho, no puede ser tal ). estas fuerzas proceden estratégicamente, jamás por enfrentamientos institucionalizados. No son "otro bando", pues no aspiran a la totalidad del poder, ni poseen la misma cualidad de poder que el Estado. Por otro lado, en tanto hubo para el poder "subversivos", es decir, un "desorden" tendiente a subvertir el Orden de lo Establecido, no es posible que haya habido "otro bando". ¿Qué guerra pudo haber existido cuando no ha habido enemigos sino "desaparecidos"? Esta hipótesis de Guerra se hace insostenible desde el momento en que el Orden, la "Identidad", sólo aparecen en el ejercicio de una violencia despótica contra todo aquello que se resiste a ser capturado, que no&lt;br /&gt;posee la misma cualidad de poder, sino que se resiste al Poder, al presente lleno de lo "idéntico". Hay  -desde lo idéntico- la construcción de un "otro bando" ficcionado sobre un asignificante irreductible a tal semiología fascista; convertido en pérdida, en desaparición y por lo tanto no pudiendo haber sido aún significado del todo como "par", como "contrario", como "poderoso". ¿Qué guerra ha tenido lugar en el no-lugar de la desaparición? Ninguna , sólo la "desaparición", la "desgracia", lo ïntolerable".&lt;br /&gt;  De todos lados emerge - sin tener lugar alguno- este acontecimiento que se repite y nos aspira, que día a día encarnamos, aunque no queramos, pues ya está "entre" nosotros; que es negado por la presunta "continuidad"de un poder despótico -que está llegando a su fin-. Este acontecimiento que nos impide ser "Yo", ser "únicos"e "idénticos"; que nos hace el "otro", lo Otro para nosotros mismos; este acontecimiento en su efectuación ineludible, nos habla de la "necesidad" de una transmutación en la que ya , no como "Ego", no desde la soberanía de un presunto Origen o "Identidad"; sino desde el acontecimiento mismo, provoquemos la contraefectuación en la que más allá de nosotros mismos seamos, nosotros mismos, el acontecimiento; y la posibilidad de un porvenir más libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Conclusión: a cerca de la creación de nuevos modos de existencia.          Más allá de toda propedéutica o arte adivinatoria, podemos, siguiendo el hilo del acontecimiento, aventurarnos sobre la posibilidad de un porvenir más libre. Experiencias como el movimiento de los "Sin tierra"o el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, nos hablan a las claras de que algo distinto está surgiendo; de que de nada sirven las nociones de "Identidad" o soberanía, repletas como están de universalismos y absolutos. Seguramente, estas experiencias de las que hablamos, como tantas otras, hallen en un plano de Organización -plano trascendente del que más arriba hemos dicho- su supervivencia. Pero no es a este proyecto trascendente al que pertenecen ni en el que nacen o se encuentran, sino que despliegan a través de sus prácticas , un contagio de inmanencia en un plan de inmanencia que prolifera en contacto con otras experiencias, y se expande creando nuevas experiencias, nuevas formas de resistencia , nuevos modos de existencia creadores.&lt;br /&gt; En nuestro país, experiencias como estas están comenzando. Y debemos prestar mucha atención a lo que nos dicen, pues todas surgen, sin duda, del acontecimiento, y son -en tanto transmutadas en creación- el acontecimiento mismo. Agrupaciones como las Madres de plaza de Mayo, Las Abuelas.., H.I.J.O.S., etc, son ejemplos de lo que estamos diciendo. Y no sólo porque nos hablen de derechos humanos: "Los derechos del hombre son axiomas, pueden coexistir con otros axiomas en el mercado que los ignoran o los ponen en suspenso mucho más de lo que los contradicen"(6). Sino por ese contagio de inmanencia que introducen en nosotros y que el poder acusa de "peligroso'' por no encontrarse en la lista de los derechos del hombre.&lt;br /&gt; Ellos no se han dejado vencer por la nostalgia ni son el enunciado de una pérdida . Allí perdura el devenir de quienes murieron entreviendo la posibilidad de un porvenir más libre. Devenir que hoy reaparece para que nosotros, en otro contexto, bajo otra forma, retomemos. Este devenir-revolucionario que nada tiene que ver con la revolución, es nuestra única chance de crear , de ser libres, de resistir al presente. La destrucción es algo que debemos considerar adquirido; sólo resta llevarla hasta el final, transmutarla en creación, en devenir, en "diferencia".&lt;br /&gt; Acontecimiento e inmanencia en la que como diría aquél viejo grafitti del Mayo francés: "La acción no debe ser una reacción sino una creación".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Epílogo: resistir al presente"Estamos ahora en la etapa en que podemos mirar nuestra actividad, no nuestra creación sino nuestra actividad, y decir que apesta. Es la ruina del mundo. Esta actividad de abeja, esta actividad sin sentido es a la que me resisto."   Henry Miller, "Mi vida y mi tiempo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"somos una esencia singular, un grado de potencia". (7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra resistencia, tan a menudo bastardeada por el instinto reaccionario de conservación, plantea la necesidad de poseer una visión más profunda  respecto de lo que somos; es decir, del modo bajo el cual se expresa nuestra potencia. Esta visión crítica se manifiesta en la vía de un ejercicio concreto de pensamiento; ejercicio ya de por sí creativo, pues  el acto de pensar  actualiza esa potencia en  la fundación de un ethos concerniente a un ejercicio deliberado de libertad en el plano concreto de las relaciones de poder. Será preciso entonces, atender a las condiciones de posibilidad que este acto crea, para refundar una política que se aplique a nuevos modos de existencia que amplíen nuestra potencia,  acrecienten los espacios de libertad en que nos veamos impelidos a crear, en vez de experimentar nuestra relación con la vida desde el impoder y el resentimiento.&lt;br /&gt; Resistir será desde entonces crear, no reaccionar , pues la reacción es el proceder de la impotencia que, carente de medios para gobernarse a sí misma, utiliza la fuerza contra todo aquello que surge en la vía de una posición activa y afirmativa desafiando todo lo establecido  como orden inmutable y trascendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Allí donde ya no hay resistencia: " Pensar, Crear, Resistir".- (8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El tiempo de lo reaccionario es el presente inmóvil de la trascendencia ( Cronos ). Desde allí, fija los afectos, el fluido de la potencia, y neutraliza su poder. Despojada de lo que puede, la potencia se torna contra sí misma, despojada del acto, reacciona. En el presente inmóvil de la reacción, la cuestión ética se ve desplazada por la función restrictiva de la norma (moral) : quien no puede gobernarse a sí mismo necesita inventar la garantía de un orden trascendente, un juez desconocido que lo gobierne, no sólo a él, sino también, y sobre todo, a aquél que es capaz de gobernarse a sí mismo, el hombre libre. En el tiempo que corre, que es nuestro tiempo , las democracias modernas (nuestros gobiernos), apuntan seriamente a solventar este orden. Aunque no existan tal vez tan explícitamente leyes de Estado, el Mercado mundial las regula; la formación comunicativa del orden de lo privado y lo público ha ido tomando poco a poco la instancia libre de lo ético y lo político. Es éste un momento grave, y esta gravedad en la que nos reconocemos, es lo que nos desafía a inventar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Crear no es comunicar, si no resistir." (9)&lt;br /&gt;La invención, el pensamiento, surgen como acontecimiento. La fuerza de lo intempestivo quiebra el orden forzado de la trascendencia, y se efectúa de este modo en la historia como lo nuevo, es decir lo radicalmente otro, manifestación singular de una diferencia irreductible, multiplicidad no sometible al orden hegemónico del presente endurecido. Pero lo nuevo no es sin embargo la novedad, así como lo intempestivo no pertenece al tiempo de la historia. El tiempo del acontecimiento es el devenir, la tensión entre pasado y futuro sin presente, ( Aiôn ), en que lo nuevo parece vislumbrarse como la verdad eterna y sin embargo inmanente del acontecimiento. No basta con esperar el futuro como un presente mejor, risitir es dar a la acción la forma plástica de un porvenir más libre, en el tiempo transformador del devenir.&lt;br /&gt; La creación no es comunicación, aunque existan tal vez en la comunicación formas medianamente creativas. La creación es transformación, no sólo expresión. Pertenece a la creación el poder transformador de la materia y el espíritu. Quien crea, se ve transformado en cuerpo y alma; y lo que expresa, lo que luego es comunicable, es tan sólo la anécdota de la que debe verse desprendido para volver a crear. La información lo llena todo y no deja lugar a la transformación, a la inversión del estado de cosas; pero la creación se hace paso inventando vacuolas de silencio a tanto ruido infernal.&lt;br /&gt; El devenir revolucionario del pensamiento (sea éste filosófico, artístico, científico...) no tiene nada que ver con la revolución en sí misma, no está en el stalinismo, ni en la china comunista, ni el Estado posrevolucionario francés. El devenir revolucionario es el acto de resistir, no sólo a las causas exteriores que recortan nuestra potencia, sino a nuestra propia impotencia, que en la esfera de su impoder crea la farsa de la omnipontencia a la que diariamente cedemos. Nada de comunicación, sólo el intenso fluir del contagio de la libertad, que es la creación, podrá liberanos de tanta desgracia.&lt;br /&gt; Resistir al presente no es reaccionar a lo dado del modo en que lo dado espera, sino hacer surgir de algún lado lo nuevo, lo interesante, lo inexplorado, de modo tal que algo cambie entre nosotros. Algo que hasta ahora mantenía oculto la fría rigidez de lo Uno aparece, somos nosotros mismos transformados. Nuestra propia creación es la creación de nosotros mismos en un proceso infinito de transformación, ramificación y contagio. A esto y no a otra cosa llamo yo resistir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;" Los más sutiles muestran y critican lo que puede haber de loco en las ideas que un pueblo se hace sobre su moral o que los hombres se hacen sobre cualquier moral humana (...)&lt;br /&gt;y se creen que a partir de este hecho han criticado la propia moral "&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( F. Nietzsche)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Notas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1- Deleuze, Gilles - Guattari, Félix: ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, 1993&lt;br /&gt;2- Deleuze, Gilles: La imagen-tiempo, estudios sobre cine2, !985, Paidós&lt;br /&gt;3- Íb. 1&lt;br /&gt;4- Deleuze, Gilles, en un artículo titulado: Spinoza y nosotros (conclusión del libro Spinoza, Filosofía práctica, ed. Tusquets) y en Mil mesetas, Deleuze, Gilles- Guattari, Félix, ed. Pre-Textos&lt;br /&gt;establece un juego de palabras entre plano y plan, distinguiendo el "plano de inmanencia" o de "consistencia" o "plan inmanente" del "plano de trascendencia'' de "Organización y desarrollo" o "Proyecto trascendente", por esto es que aquí juegan también de este modo estas palabras, esperamos haber dado alguna ide de que se trataba cada uno así es que no volveremos a explicarlo aquí.Para una mejor comprensión:  Mil mesetas, Deleuze, Gilles- Guattari, Félix, ed. Pre-Textos y Deleuze, Gilles- Guattari, Félix: ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, 1993&lt;br /&gt;5- Deleuze, Gilles - Guattari, Félix, citan a Cage: "lo propio del plan es que falle", este fallo no será en modo alguno una derrota, sino unas condiciones de posibilidad o una captura.&lt;br /&gt;6- Deleuze, Gilles - Guattari, Félix: ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, 1993&lt;br /&gt;7- Deleuze, Gilles: Spinoza, Filosofía práctica, ed. Tusquets&lt;br /&gt;8- “Pensar, Crear, Resistir”, Gilles Deleuze es quien da cuenta de esta bellísima fórmula a lo largo de toda su obra. Ver: Geofilosofía, ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, 1993&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;9- Deleuze, Gilles: Conversaciones, ed. Pre-Textos, 1994&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7361804038850567741-9211517349027131402?l=martin-ayos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://martin-ayos.blogspot.com/feeds/9211517349027131402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7361804038850567741&amp;postID=9211517349027131402&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/9211517349027131402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7361804038850567741/posts/default/9211517349027131402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://martin-ayos.blogspot.com/1998/07/identidad-dominacion-y-resistencia.html' title='Identidad, dominacion y resistencia'/><author><name>Martin Ayos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05958273154591525504</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-TebVRWn8QPY/TdUuFxy5IlI/AAAAAAAAAK0/8tz6bA0ogzI/s220/ratakruel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_TwLgJRHP_aM/SJukbLy4nOI/AAAAAAAAAB8/tCMBhO1Fy0Y/s72-c/guernica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
